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Eres un hombre próspero. Todos tus negocios crecen y crecen asombrándote por ello. Tus amigos y conocidos buscan tus consejos y varios empresarios importantes te felicitaron por el buen manejo que das a tus empresas y por la atención al cliente. Te ganas las licitaciones que todos quieren y tus empresas están muy bien referenciadas. Recibes propuestas de alianzas o sociedades pero tú las rechazas con prudencia y respeto porque no crees que debas hacerlas. En el ambiente laboral no te puedes quejar. Como hombre justo que eres, diriges el personal con mano férrea y con el corazón lleno de misericordia por los empleados. Ellos te aprecian mucho y saben que deben dar lo mejor de sí mismos porque eso es lo que tú esperas. Cuentan contigo para todos sus problemas y varios empleados te agradecen la ayuda en momentos de grandes necesidades. Ellos son la extensión de tu familia. En tu hogar eres el REY. Para tu esposa y tus dos hijos, eres la alegría de la casa. Acaban de llegar de vacaciones a orillas del mar, y por eso tienes ese color dorado que te favorece y hace brillar tus ojos verdes. Eres elegante y atractivo, cosa que pone a tu esposa un poco celosa. Te enorgulleces cuando te dicen que criaste muy bien a tus hijos. Educados y respetuosos son queridos por vecinos y amigos. Pronto serán profesionales y son copia perfecta tuya, en todo. Como hijo, eres intachable. Ayudas a tus padres y los cuidas cuando están enfermos. No olvidas como te llenaron de besos cuando conocieron la casa que les regalaste. Valió la pena. Ese amor incondicional, brotaba de sus ojos. Y como hermano, ni se diga. Has pagado varias universidades y tus hermanos saben que estás ahí, para cuando te necesitan. El amor de tus sobrinos acolchona tu corazón. Para tu pequeño grupo de amistades eres el amigo que debe estar en todas sus fiestas y reuniones. Siempre te preguntan cuál es el secreto para el éxito, y tú te sonríes. Sergio arregló su matrimonio siguiendo tus consejos y Gabriel ganó mucho dinero según las normas aprendidas para los negocios. REALMENTE, TU NO NECESITAS A DIOS. El te necesita para que lo ayudes. Porque aquellos que observan tu diario vivir, tu comportamiento, tu forma de ser, quieren imitarte; hacer las cosas como tú las haces y caminar junto a ti por el camino que transitas … y ahí es cuando sonríe Dios y te colma de más bendiciones porque su LIDER consentido está haciendo crecer el rebaño de los HIJOS DE DIOS.
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Lider
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La charla que dieron en el Hotel no te gusto para nada. Asistieron empresarios y emprendedores organizados que también salieron molestos por tener que hablar de religión y no de negocios. Hablar de Dios, en este momento, no te pareció conveniente. Pensaste que era una conferencia sobre las acciones del petróleo, o los cultivos que están dando dinero. Cuando eras pequeño estudiabas Religión y amabas con todo tu corazón a Dios. Pero con el paso de los años lo sacaron del Colegio, de la Universidad y del diario vivir. Nadie volvió acordarse de Dios. ¿Quién lo necesitaba?




